El dolor es considerado muchas veces sólo como una sintomatología que acompaña a un dolor o enfermedad; sin embargo, el dolor es una problemática de salud en sí misma y no sólo un acompañante de otras enfermedades (Mills et al., 2019).
En el contexto actual, la fisioterapia ofrece un abanico de intervenciones dirigidas al tratamiento del dolor con un alto nivel de evidencia y de recomendación, las cuales, nutridas por el conocimiento en ciencias sociales y biológicas, permiten disminuir la sobrecarga del sistema sanitario, así como los costes de atención y las complicaciones de algunas de las intervenciones farmacológicas y quirúrgicas actualmente disponibles (Louw et al, 2016; Booth et al, 2017).
Pero por encima de todo, la fisioterapia especializada en el tratamiento del dolor, ha demostrado ser capaz de devolver la calidad de vida a ese sector tan abundante y vulnerable de la población.